La asertividad es la cualidad de expresarte y defender tu punto de vista de manera efectiva, adecuada a la situación y mostrando respeto por los demás y sus puntos de vista personales de las cosas.

Si has trabajado dentro de un equipo, independientemente de su clase, habrás podido compartir con distintos tipos de líderes. Los hay desde los más tiranos, hasta los que son tan “blandos” cuyo liderazgo queda en entredicho. Sin embargo, los líderes que se encuentran en estos extremos no suelen contar con el apoyo de su equipo. Por tanto, los líderes que cuentan con mayor apoyo y son más efectivos son aquellos que se encuentran en un punto medio, aquellos que han desarrollado la asertividad, son motivadores y se enfrentan a las dificultades con una actitud positiva .

Cuando hablamos de asertividad no se trata de evitar el conflicto, ni de buscarlo al punto de dañar a otros con tal de imponer nuestro punto de vista. Por contra, la asertividad consiste en comunicar nuestros sentimientos y opiniones de manera clara y respetuosa, buscando una alternativa en la que todos puedan salir beneficiados.

Una característica definitoria de los líderes asertivos es que buscan la efectividad. Su trabajo diario consiste en motivar al equipo, fomentar el respeto entre sus miembros, fortalecer la confianza, manejar las diferencias y, si surge una crisis, apoyar al grupo y buscar la oportunidad o ganancia en medio de la dificultad.

Un ejemplo concreto:

La asertividad también es útil a la hora de señalar las fallas

Imagina que tienes un empleado que continuamente llega tarde y posee constantes fallas en su trabajo. Una alternativa es ser un líder pasivo y hacerte la vista gorda, pero el coste será que aquellos que cumplen con sus responsabilidades se sentirán agraviados y alguien tendrá que hacerse cargo de los errores de esta persona, lo cual recargará al equipo y podría llevarlo a desarrollar tensiones entre sus miembros.

Otra opción es convertirte en un líder agresivo y vociferar tu molestia frente al equipo. Esto puede irritar al empleado, avergonzarlo y generar puntos de vistas encontrados en el grupo, con lo que no lograrás nada más que expresar tu descontento.

La tercera alternativa es ser un líder asertivo, convocar al trabajador a una reunión privada y exponerle por qué su comportamiento está resultando inadecuado y cómo esto te impacta a ti y al equipo. Esta opción abre la posibilidad de que ambas personas se expresen, quizás algo en la vida personal del empleado no marcha bien y eso esté afectando su trabajo, quizás no tenía claras sus responsabilidades o las consecuencias de su comportamiento, lo cierto es que esta forma de actuar le brinda al trabajador (y a todo el equipo) la oportunidad de mejorar.

De igual manera, la asertividad es una herramienta valiosísima a la hora de lidiar con problemas interpersonales en el trabajo. Antes que nada, somos humanos, pasamos mucho tiempo con nuestros compañeros de trabajo, y el estrés puede favorecer la aparición de malos entendidos o fricciones. Antes de que la situación escale y alguien llegue a salir herido emocionalmente, toma la iniciativa e intervén como líder asertivo y, en privado, escucha a los involucrados, conoce los hechos, mantén la calma y busca una solución en la que todas las partes se sientan respetadas y puedan continuar con sus actividades de la mejor manera posible.

Más allá de la oficina.

La asertividad consiste en valorarnos a nosotros y a los demás

Los beneficios de la asertividad trascienden el ámbito laboral, su desarrollo te permite:

  • Incrementar tu autoestima.
  • Reducir el estrés.
  • Nutrirte del punto de vista de  los demás.
  • Mejorar tus relaciones interpersonales.
  • Autoconocerte, comprendiendo tus propios sentimientos y necesidades.

Consejos para desarrollar la asertividad:

La comunicación asertiva es fundamental en cualquier equipo de trabajo

1. Concéntrate en tus necesidades: Tus necesidades son lo que conoces, concéntrate en ellas y no en los actos de los demás. Interpretar la conducta de otros te puede llevar a caer en malos entendidos, así que es fundamental que hables por ti, realices peticiones claras y estés abierto a escuchar a los que te rodean.

2. Establece límites: No aceptes situaciones que te resulten inadecuadas ni que te hagan sentir mal. Conoce tus límites y respétalos, de manera que puedas prevenir momentos desagradables.

3. Sigue un esquema lógico: Si quieres abordar algo que sucedió, refiere el hecho de manera objetiva, luego expresa qué piensas y cómo te sientes de una forma que sea respetuosa para ti y para tu interlocutor.

4. Sé directo: Expresarte de manera clara no tiene por qué ser agresivo. Plantear tu punto de vista de manera honesta les permite a los demás comprenderte y evita malos entendidos. Es útil planificar las conversaciones conociendo toda la información relevante y preparándote para posibles preguntas u objeciones.

5. No olvides el lenguaje corporal: Un porcentaje importante de nuestra comunicación es no verbal. Debido a esto, es fundamental que cuando estés hablando con alguien lo mires a los ojos, te mantengas erguido pero no forzado, y optes por posturas que favorezcan que te perciban como un líder accesible (por ejemplo, evita mantener los brazos cruzados de manera rígida).

Palabras de un experto:

Luis Gil nos explica la asertividad

Luis Gil, creador de Inspira y Avanza, nos brinda su punto de vista sobre el tema:

La clave para lograr la asertividad es que el problema no se centre en la persona, sino en el hecho y en las sensaciones que me genera. Por ejemplo: si una persona llega tarde tres días, me reúno en privado con ella, le planteo la situación concreta (que ha llegado después de la hora en tres ocasiones) y luego las consecuencias que eso tiene para mí, por ejemplo, que me produce malestar, o más trabajo en mi área.

Posteriormente, hago una petición directa para arreglar lo que me genera el problema, sin pasividad ni agresividad, dejando claro lo que a mí me provoca el hecho y sin atribuirle características de personalidad peyorativas al responsable (por ejemplo, señalándolo de holgazán). Esta última recomendación es importante ya que evita que caigamos en la agresividad y porque en el momento en que el problema se vuelve personal la otra persona siente la necesidad de defenderse, se pierde de vista el tema principal y se cierran las posibilidades de diálogo.

Equipo – Inspira y Avanza.

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Basado en texto de: https://www.entrepreneur.com/article/273725
Imágenes cortesía de: http://apoyo.saludestudiantil.uc.cl/index.php/saber-mas?task=verItem&id_item=28&vista=sabermas, http://lifehacklane.com/everyday-things-you-should-do-if-you-want-to-be-respected/, http://www.psicoglobal.com/blog/comunicacion-asertiva, http://www.canadianbusiness.com/innovation/happy-office-project-2/