Hoy hablaba de construcción personal con una de esas personas inteligentes y amables que las nuevas tecnologías permiten conocer desde el sillón de una oficina. Hablábamos del espacio y el tiempo que le dedicamos a las cosas importantes de nuestra vida, y él apuntaba, con gran criterio, que sobre todo nos hemos olvidado de marcar en la agenda tiempo suficiente para la persona más importante que conocemos (o queremos conocer), nosotros mismos.
Los que leéis a menudo el blog, o habéis leído «La espiral de la felicidad» sabéis cuánto coincidimos con esa reflexión.
Básicamente hay un 75% de las personas que piensan que su vida, su estado emocional,  está gobernado por las causas externas que no se pueden controlar.(el destino como un ente que lo tiene todo descrito desde el inicio, los padres, el jefe…etc) se llaman personas con el «Locus de Control Externo». El 25% restante, son los que tienen el «Locus de Control Interno» y parten de creencias donde adjudican toda la responsabilidad de lo que les pasa a ellos mismos. Mas allá de tecnicismos, de cada 4 personas hay 3 que piensan que el mundo conspira contra (o a favor) de ellas, y 1 piensa que es ella la que actúa y marca la diferencia sobre su vida para bien o para mal.

La vida es mucho más interesante cuando partimos de la base de que nosotros tenemos el control; podemos cambiarla. Hasta lo bueno resulta menos bueno si es algo que no hemos conseguido nosotros mismos, lo valoramos menos, nos cansamos antes. La satisfacción de un logro personal es incomparable. Así que comienza a pensar que todo lo bueno que te ocurre es gracias a lo que hiciste, a lo que trabajaste, a tu habilidad para estar allí en el momento oportuno… a ti. Por otro lado, asume que lo malo también te llegó por una mala elección, por no haber elegido una buena estrategia, porque aquel día decidiste no pasar por allí en el momento adecuado. Esto te dará un gran poder sobre tu presente y tu futuro, podrás encaminarlo donde quieras.

Empieza por escuchar tu interior, por entrar en diálogo con él. Detecta sus señales, aprende cuando te dice «no» o cuando te dice «avanza por ahí», medita y mantente en contacto con él. Después de eso, proyecta tus deseos, y observa como responde tu interior. Calibra ese mensaje, reflexiona su por qué. Quizá te está diciendo que eso que quieres no te conviene. Quizá aún no aprendiste a quererte de verdad, a respetarte en todos los aspectos, y por eso no permite que avances por caminos que cerrarán en falso. El trabajo personal es un proceso de crecimiento progresivo, tremendamente interesante. Es divertido estar al mando de tu propia vida, tienes todo el tiempo  por delante para seguir jugando e ir «subiendo de nivel». ¡Decídete a empezar la partida!.

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