Diariamente estamos expuestos a comentarios, evaluaciones y opiniones, tanto de otras personas como de nosotros mismos. En ocasiones esos comentarios son negativos o están planteados de una forma que no aportan valor, sino que hieren nuestros sentimientos y atacan nuestra autoestima… por eso, y considerando lo difícil que puede ser hablar de un error, hoy te ofrezco algunas alternativas para hacerlo sanamente.

1. Al señalar un error, sé específico.

Por muy notorio que sea el error, este no define a la persona ni implica que todo el tiempo se comporte de esa manera. Si quieres dar un punto de vista valioso y nutritivo no generalices y permítele saber al otro concretamente en qué crees que falló.

Esto también aplica para ti. Si has cometido un error, eso no define quién eres… solo te remite a una acción específica en un momento y contexto determinado.

2. Sé empático.

Las palabras son poderosas, por eso procura no usarlas para ofender a otros… ¡ni a ti mismo! La crítica destructiva hiere, piensa que si alguien ha cometido un error es poco probable que lo haya hecho a propósito; por eso, si vas a señalarlo hazlo desde la comprensión y el respeto.

3. Da el ejemplo.

Un complemento ideal para la palabra es la acción. Si sientes que debes señalar un error, muestra una forma alternativa de hacer las cosas y si se trata de un fallo que tú mismo has cometido prueba con otras opciones, así irás moldeando cada día la mejor versión de ti.

Lo que decimos de los demás es parte de nuestra identidad. Al hablar de otros, hablamos también de nosotros.

Si te animas a disfrutar de estos consejos en un formato diferente, te invito a que veas el vídeo que te dejo a continuación.

Luis Gil– Inspira y Avanza.

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