Hoy es uno de esos días que no amanece con tanto sol. Ayer la madre de un amigo fallecía (DEP) y, lógicamente, su dolor era total. Uno va llegando a ciertas edades donde las cosas te golpean de lleno. A mí me gusta decir que cuando eres pequeño esas situaciones tan fuertes pasan por encima de tu cabeza, pero cuando creces no hay manera de agacharse y evitarlas.

La vida es un viaje con final, un final inesperado no por su desenlace, sino porque uno nunca sabe el momento en el que va a llegar. Yo, como todos, hemos vivido momentos donde personas de nuestra edad han visto cómo su vida se escapaba como lo hace la arena de la playa entre las manos. Haciendo memoria, recuerdo situaciones así hasta con 17 años, pero periódicamente se han ido repitiendo hasta el día de hoy.

Si no vives tus sueños, alguien usará tu vida para vivir los suyos

Algunas de esas personas tenían grandes sueños, como todos nosotros. Algunas de ellas me contaban lo que harían en un futuro lejano. También me decían que quizá en ese momento en el que estábamos no se daban las condiciones, había razones que impedían comenzar a vivir el sueño. Hay veces que pienso: «¡qué diferente habría sido su vida si les hubieran dicho que en un año o en dos iban a dejar de estar entre nosotros!«. Estoy seguro que tras el impacto inicial habrían decidido tomar las riendas de su vida e ir con todo para culminar, al menos durante el tiempo disponible, aquellos sueños de los que tanto hablaban.

Me cuesta mucho entender que hayamos llegado hasta aquí. Que el ser humano haya sido tan convenientemente amaestrado, tan sutilmente dirigido, como para renunciar voluntariamente a vivir aquello que en su interior le dice que es su verdadero camino. Como en ese anuncio de perfume, finísimos hilos atados a nuestras muñecas y a nuestros tobillos, dirigen nuestros pasos de torpes marionetas al servicio de otros. Ya sabes que si no vives tus propios sueños, alguien usará tu vida para vivir los suyos.

En estos últimos días, un vídeo está siendo muy comentado en las redes sociales. No está mal verlo, es un primer paso. Sin duda pensar en lo que haríamos si el dinero no importara, en una sociedad tan capitalista, puede golpear directamente la base de muchas de nuestras creencias y de muchos de nuestros actos… aquí lo tienes (¿Qué harías si el dinero no importara?):

 ¿Pero y si quisieras desafiarte más? ¿Y si la pregunta fuera qué harías si supieras que te queda un año de vida? Estoy seguro que no necesitas más de dos segundos para que las cosas realmente importantes pasen por tu mente. Aquellas cosas que realmente le dan sentido a tu vida, aquellos sueños con los que podrás decir: «finalmente he vivido la vida que quería«. Es un ejercicio muy sano, aunque es posible que no te guste lo que veas en tu mente,  y que te des cuenta de que lo que estás haciendo ahora nada tiene que ver con todo aquello que realmente crees que es importante en tu vida, que le daría verdadero sentido.

Entonces, ¿cuándo vas a comenzar? ¿En qué momento vas a tomar la decisión de vivir la vida que sabes que hará que todo tenga sentido?… ¿Necesitas que te digan que te quedan sólo unos meses de vida? Piénsalo bien, pero recuerda que si sólo lo piensas y no haces nada, tus muñecas y tus tobillos seguirán atadas a esos finos hilos que otros mueven por ti.

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imagen obtenida de  g11-primercontacto.blogspot.com 
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