Da igual los años que lleves, las personas con las que hayas establecido acuerdos previos de coaching  y hayan terminado satisfechos. Da igual el número de masters previos y de cursos de herramientas de mejora personal que hayas superado. Cuando haces una sesión de coaching que requiere un cambio importante, improvisas.

Improvisar es partir de una percepción y, usando
 los recursos disponibles, generar nuevas alternativas

Es una de las primeras cosas que descubres cuando entras en este apasionante mundo. Estás tratando con personas, con sus expectativas, con sus ilusiones, con su esfuerzo. Esto puedes intuirlo, preguntarlo, conocerlo tras una o dos sesiones, pero ¿qué pasa con esa zona oculta incluso para él, su subconsciente?…¿cómo se comportará en el proceso?
Esa es la gran incógnita. Aquella que sorprende más a la propia persona y también que requiere unos mayores recursos del Coach. Pero también demanda una gran dosis de improvisación.
El coaching es una profesión maravillosa donde cada día trabajas con algo desconocido. Por supuesto que toda la experiencia y el conocimiento mencionado al principio es importante, pero rara vez hay dos respuestas similares en dos personas diferentes. Saber identificarlas, ponerlas en contexto, integrarlas con el estado actual de la persona, y ofrecer alternativas para que cambien según los deseos del Coachee (cliente) suponen el gran desafío, continuo, constante, al que el Coach se enfrenta también en el proceso. Como todos los desafíos, como todas las dudas, ponen a prueba quién eres y facilitan también el progreso del que ejerce el roll de facilitador.
Por otro lado, igual que el coachee se compromete a enfrentarse a sus hábitos, a sus inercias, a su «yo» actual en la búsqueda de un «yo» más deseado por él, el coach se compromete a poner todo de su parte en promover y facilitar este proceso de la mejor manera posible. Que no quepa duda que ese compromiso, bien llevado a cabo, supondrá tomar muchas decisiones únicas, personales. Esta magnífica profesión no se puede entender como una cadena de montaje donde a todo el mundo se le van colocando unas piezas de recambio similares que dan con la clave de la mejora. Y hay una razón principal para eso: simplemente, de esa manera no se obtienen los resultados deseados.

fotografía de andresvegas.es