En la vuelta a la actividad, tras dos semanas fantásticas de vacaciones y relax, han habido dos temas principales sobre los que ha girado la mayor parte del trabajo y de las reflexiones compartidas: el crecimiento personal a través del liderazgo, y la correcta toma de decisiones.
Parecería una cuestión muy técnica, reservada al ámbito empresarial o directivo, pero todo lo contrario, es lo que más fácilmente podemos trasladar al ámbito personal. «El correcto liderazgo de tu propia vida está basado en que aciertes en las decisiones que tomes»

La mayoría de las decisiones las tomamos sin darnos cuenta, pero suelen tener un patrón común: Frente a ti aparece algo que hacer o no hacer, que decir o no decir, una acción pendiente de asumir… o no asumir. Entonces, se establece un diálogo interno, una voz en tu cabeza te dice a ti mismo: «Estaría bien que hicieras esto…». Tú mismo entonces te confirmas esa afirmación, y te lanzas a la acción. También es posible que respondas a esa voz interior.. «no, no lo tengo claro, no me conviene, mejor no lo hago», y lo dejes pasar.
Como ves, en el primer párrafo no dije que el liderazgo dependiera de tomar o no una decisión, sino de que aciertes en las que tomes. Esto es así porque no puedes dejar de tomar decisiones. No actuar frente a algo, es lógicamente una decisión en sí misma, y dado que nuestro camino no es estático, sino que está en movimiento con cada segundo de reloj que va pasando, el hecho de quedarse sin hacer nada también supone una decisión. En ese cruce de caminos, tú decidiste no moverte, pero es el cruce de caminos el que se moverá hacia ti. Y según donde estés situado en ese momento, entrarás a la fuerza por un ramal del cruce, por el otro, o te pegarás un buen golpe con la esquina que los separa.
En ese momento muchas personas suelen decir que «el destino» les llevó hacia ahí, porque ellos se quedaron parados, cuando en realidad fueron ellos los que decidieron quedarse parados, sabiendo que el movimiento relativo de la vida los engulliría; fue su decisión la que lo provocó.

Al contrario que en la empresa, en la vida real no puedes dimitir del cargo de gerente de tu vida. Es un cargo vitalicio que más que una carga, es un regalo. Como suele decirse, no elegimos qué cartas se nos entregan para jugar la partida de nuestra vida (como el lugar en que nacemos, nuestro aspecto físico, nuestras cualidades innatas, …) pero SÍ depende de nosotros el saber jugar esas cartas con sabiduría para poder salir victorioso. Es cierto que hasta en el póker una pareja de Ases tiene un 85% de probabilidades de ganar frente a cualquier otra combinación de cartas; pero todos hemos visto ocasiones donde la estrategia, el tomar la decisión adecuada en el momento oportuno, ha conseguido alzar vencedor a aquel cuyas cartas inicialmente parecían menos ventajosas.

Juega tus cartas con decisión, con ilusión, con estrategia, CON UN PROPÓSITO. No permitas que el cruce de caminos te atropelle, SÉ LIBRE.


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