No es de extrañar la popularidad del término flujo, fluir (o flow, en inglés). Casi todos hemos utilizado la palabra o al menos la hemos escuchado algunas veces. Desde canciones, expresiones populares, hasta el bondadoso consejo “déjate fluir” están influenciados por el significado tan grandioso que se esconde dentro de una palabrita tan corta y que en principio puede parecer trivial y sencilla.

Detrás del uso popular del término, se encuentran los planteamientos del profesor de psicología Mihály Csíkszentmihályi, quien señala que el flujo hace referencia a un estado de plenitud, concentración y disfrute. Este profesor e investigador ha dedicado años de su vida al estudio del flujo y ha puesto en práctica sus hallazgos, los cuales han sido acogidos con éxito tanto en la vida personal de las personas como en el ámbito empresarial y deportivo.

*Si quieres profundizar en las ideas sobre el flujo, te recomendamos el libro del profesor Csíkszentmihályi, el cual puedes adquirir pulsando aquí.

 

Csíkszentmihályi señala que las experiencias de flujo son placenteras, gratificantes y no se circunscriben a un tipo de persona, actividad o a un ámbito de la vida en particular.  Por eso, dichas experiencias son bien conocidas por artistas, deportistas e incluso por personas dedicadas a la vida espiritual. Todos coinciden en que se trata de un estado en el que a pesar de estar concentrados, el tiempo parece desvanecerse, tienen un desempeño óptimo en lo que realizan y una sensación de plenitud que bien podría ser equiparable al éxtasis.

Sin embargo, es importante señalar que a pesar de que pueda resultar tentador embarcarse en la búsqueda de este estado, uno de sus elementos definitorios es que se alcanza sin esfuerzo, como si simplemente ocurriera por arte de magia.

Flujo

¿Entonces hay que sentarse a esperar que llegue?

No, aunque es contraproducente esforzarse para obtener una experiencia de flujo, eso no significa que debamos caer en la inacción. Contrario a esto, las experiencias de flujo son forjadas por nosotros y ocurren cuando estamos realizando actividades que representan un desafío manejable para nosotros. Es también importante que se encuentren dotadas de un significado personal y que estén definidas con objetivos claros, así como que cuenten con una retroalimentación inmediata del estado en el que ese objetivo se va desarrollando.

De acuerdo a lo anteriormente mencionado, se han reportado experiencias de flujo en deportes,  en la práctica de una disciplina artística y, en mayor medida, en el trabajo. El elemento común de estas actividades es que, en cierta forma, todas se asemejan a un juego: tienen reglas, objetivos y feedback.

Un momento, ¿es posible vivir una de estas experiencias en el trabajo?

Sí, de hecho trabajar es una actividad ideal para alcanzar una experiencia de flujo, por encima de las tareas que realizamos en casa o las concernientes a nuestro tiempo de ocio. Es comprensible que esto pueda sorprender a muchos porque todo lo relacionado con el  entorno laboral suele ser asociado a experiencias agobiantes y nada placenteras.  Sin embargo, a diferencia de la mayoría de las otras actividades de nuestro día a día, el trabajo cuenta con todas las características idóneas para propiciar una experiencia de flujo, además promueve la concentración en la tarea y los desafíos que plantea no son aleatorios sino concretos respecto de las habilidades del trabajador.

Piénsalo, el trabajo constituye la oportunidad perfecta para asumir y superar retos. Es un entorno en el que has entrado por tus competencias y en el que se te ofrecen una serie de tareas para las que no todas las personas se encuentran preparadas (puesto que si así fuera, la selección de personal sería por azar); estas actividades te fueron asignadas a ti porque a pesar de su dificultad tienes las capacidades necesarias para asumirlas con éxito y, una vez que lo hagas, cuentas con diferentes tipos de gratificaciones, que pueden ir desde la satisfacción de haberlo conseguido, la obtención de un salario, bonos o incluso el reconocimiento de supervisores o compañeros.

Flujo, una experiencia que puedes promover.

¿Quieres vivir experiencias de flujo? Te damos algunas sugerencias.

Hay diferentes formas de promover las experiencias de flujo en el trabajo, la primera es romper la rutina centrando nuestra atención –o, por decirlo de otra forma, estando realmente presentes- valorando lo que hacemos y dando lo mejor de nosotros, incluso en aquellas tareas que pudieran parecer irrelevantes por su simpleza o repetitividad.

No obstante, es importante mencionar que no es necesario que te limites a estas recomendaciones, las experiencias de flujo son algo personalísimo y muchas personas desarrollan maneras particulares de alcanzarlas y experimentarlas. Lo que necesitas es hallar aquello que funciona para ti (y recuerda, si necesitas ayuda para lograrlo o ya lo has conseguido y quisieras compartirlo, no dudes en contactarnos, nos encantará estar ahí guiándote).

Beneficios para las empresas

Como ya habrás podido intuir, las experiencias de flujo constituyen un elemento «ganar-ganar» para los trabajadores y para la compañía. Los primeros reciben un feedback favorable y una experiencia tan gratificante que suele ser descrita por muchos como similar al éxtasis, mientras que la compañía obtiene un incremento de la productividad, reduce sus gastos de rotación y mejora de manera significativa su ambiente laboral.

Si aún te parece demasiado descabellado que tu trabajo pueda generarte una experiencia placentera y te sientes angustiado sólo con recordarlo, te invito a que pulses aquí, leas esta entrada previa del blog donde hablamos sobre el «burnout» y explores la posibilidad de que sea algo que pueda estarte sucediendo a ti.

En síntesis:

  • Las experiencias de flujo son sumamente placenteras, a ellas se llega sin esfuerzo y, mientras las experimentan, las personas suelen perder la noción del tiempo.
  • Para alcanzarlas debes identificar qué te gusta hacer y cuáles son tus habilidades, con el objetivo de que utilices esa información para involucrarte en actividades desafiantes que promuevan tu desarrollo personal y, en consecuencia, la obtención de estas experiencias.
  • Reglas claras, objetivos bien definidos, retroalimentación inmediata y un toque de desafío son elementos claves para propiciar las experiencias de flujo.
  • Uno de los entornos idóneos para experimentar las experiencias de flujo es el laboral.

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Flujo

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Basado en texto de: https://blogs.cfainstitute.org/investor/2016/10/17/mihaly-csikszentmihalyi-grow-with-the-flow/ y https://www.psychologytoday.com/articles/199707/finding-flow

Imágenes cortesía de: http://vipvs.ru/content/shop/images/max/418floating-2.jpg, http://www.socalpain.com/,  http://wallpaperdj.com/ y https://static1.squarespace.com