Esta entrada va destinada a aquellos que «sufren» conflictos en el trabajo. Aquellas personas que sienten que no consiguen resolver de manera adecuada esas situaciones que les afectan, no sólo en el entorno laboral, sino que posiblemente también en el personal, pues no es fácil dejar todo en la oficina, o la fábrica, o la tienda…etc… y llegar a casa totalmente limpio de problemas, cuando estás sufriendo por otra persona en el trabajo.

Un conflicto no es un mero problema, pues de esos tenemos todos los días y, la mayoría de los casos, parte de nuestro cometido será resolverlo. Un conflicto supone algo más, el problema ya no sólo está encima de la mesa, sino que está afectando a una o más personas… a su identidad.

Haber llegado aquí ya supone un problema, puesto que posiblemente es una mala gestión del problema la que derivó en el conflicto… pero una vez allí hay 6 situaciones importantes que puedes tener en cuenta para que la solución se desbloquee.

  1. Deja de buscar al culpable: No tiene sentido, si ya tienes al culpable en la cabeza, sácalo de ahí y vuelve a centrarte en LA SITUACIÓN. No hay manera de resolver un conflicto si seguimos manteniendo el foco en la otra persona.
  2. Actúa rápido: «No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy». Tan sólo una regla previa. Chequea tu estado emocional, y no vayas nunca a resolver una de estas situación sintiendo que tu «semáforo interno» aún está en rojo… aún está desatado.
  3. Evita los ataques directos y personales. Trata de sentarte en los hechos, acciones, lo que se «hace»… y no en lo que tú o la otra persona «es» (egoísta, agresivo, rudo…etc.)
  4. Escucha. Escucha tus emociones para comunicarlas «lo que te hace sentir», y escucha también las de la otra persona.
  5. Dedícate unos minutos para vivir la situación de manera empática. Ponte en su lugar y trata de adivinar lo que puede estar viviendo esa persona también. Posiblemente no sea tan mala como piensas, posiblemente tenga más que ver con Inmadurez, debilidad, Torpeza…
  6. Busca la victoria común, que todos ganen. No trates de arrasar al rival, ni permitas aceptar algo que va en contra de lo que sientes, porque no podrás mantenerlo. Lo único estable en el tiempo son los acuerdos basados en la sensación de que se cedió sí, pero fue para conseguir algo mejor para todos.
Es cierto que hay veces que la otra persona no acepta, no colabora, no está dispuesta, o puede ser incluso tu jefe o jefa que te sigue hostigando. En esos caso recuerda algo: Tú eres capaz de gestionar tus emociones y tus actos, ya sea para decidir seguir, o para salir y buscar nuevas alternativas. Lo importante es que, si decides irte finalmente, no sea una huida hacia delante. Primero trata de ver el aprendizaje de esa situación… para que no se repita.

 

Feliz fin de semana.
Luis Gil – Inspira y Avanza.

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