No sé lo que podrá parecer, pero para los que realizamos sesiones de desarrollo ejecutivas a veces nos encontramos con gerentes y directivos que quieren liderar sin propósito. Es un anticipo de un mal clima, peores relaciones, excesiva rotación… y un más que posible fracaso del proyecto. Os voy a contar lo que supone por si tenéis la oportunidad de cambiarlo en vuestra manera de liderar, o ¡por si podéis enseñárselo a algún jefe que tengáis! (esto último no lo aconsejo… este tipo de «jefes», porque líderes es mucho llamarles, no suelen recibir bien las sugerencias).

¿Qué es liderar sin propósito?

Pues un propósito es un fin que no tiene que ver contigo. Es más bien una aportación hacia los demás. Ya hemos hablado otras veces del concepto de misión, visión,  pero es muy importante que no se confunda Visión con Ambición, pues la primera puede aglutinar y liderar,  mientras que la otra genera desunión y falta de compromiso, sobre todo cuando no se entiende como propia, sino de la empresa o de nuestro «jefe».

 

pollo sin cabeza

Correr como pollo sin cabeza.

Aún puede ser peor. Hay directivos que vienen para mejorar su liderazgo y no les interesa reflexionar sobre su misión, dicen que es una pérdida de tiempo.  Tan sólo quieren una serie de conocimientos de cómo pueden hacer para vincular y motivar a su equipo, y sobre todo para que quieran seguirles, pero… ¿hacia dónde? Si no te paras por un momento a definir lo que quieres dar de ti o de tu proyecto a los demás, lo que significará eso para los demás en sus vidas… ¿cómo quieres que se suba nadie al barco?… ¿Crees que la gente se sube al barco solo porque le digas que quieres batir las cifras de ventas? Liderar sin un propósito claro es moverse como un pollo sin cabeza, moviéndose a todos lados sin idea de dónde va a terminar. ¿Quién va a querer seguir a un pollo sin cabeza?

Paciencia. Valores. Orden en el proceso.

Se necesita entender que no puedes correr si no aprendes a andar, y que no andarás tan bien si antes no te das la oportunidad de gatear. Muchos directivos vienen buscando que les enseñes a correr a la máxima velocidad cuando no están casi ni gateando. Y no se trata de formar, sino de trans-formar. Por tanto, paciencia, valores, compromiso, orden en el proceso… esta es la manera de crecer de forma consistente y duradera.

 

Primero encuentra tu camino, luego deja que la gente quiera transitarlo contigo.

El liderazgo no se obliga. Tiene sus herramientas, pero sobre todo tiene un aspecto muy simple: La libertad de la persona para seguir a quien quiera. Debes encontrar esa esencia que conecta con tu trabajo y que le da una mayor dimensión, después explícala, explícala bien… y deja que la gente que siente que tiene misión y valores comunes empuje hombro con hombro contigo. Sí, has oído bien, hombro con hombro. La época del látigo también se ha terminado. Afortunadamente.

 

Luis Gil – Inspira y Avanza.

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