Esta semana ha tenido bastante coaching ejecutivo. Para algunos de vosotros quizá os pueda parecer un poco alejado de lo personal, pero seguro que no lo es realmente porque: ¿Quién no tiene o ha tenido en su vida un «jefe»? ¿Quién no quiere ascender pero alberga ciertos temores de cómo lo podrá hacer? ¿Quién puede decir que haya tenido a un buen «jefe» con el que haya disfrutado y aprendido de verdad…?

Quiero dejarte aquí algunas consideraciones sobre los jefes… sólo cinco puntos que pueden ayudarte a reflexionar. Quizá te dé algunas claves para entenderlos o tal vez te aporte para hacerte un mejor jefe…mejor dicho.. LÍDER.

1. Un jefe no es un LÍDER por generación espontánea. Puedes otorgar a una persona el poder, pero no puedes obligar a las personas a que la sigan por propia voluntad. Esa es la gran diferencia.

2. Si estás cansado de ver cómo cuando ascienden al compañero que mas vendía, luego no vale para motivarte, mantener una buena armonía y merecer tu confianza para dejarte guiar, piénsalo seriamente y pide formación adicional cuando te quieran ascender a TI.

3. Plantéate si realmente quieres ser jefe. Conozco muchas personas que eran muy felices cuando se responsabilizaban de sus propios proyectos, y son tremendamente infelices ahora que tienen que responsabilizarse de los proyectos de los demás, y ellos no se encargan de ninguno concreto. Busca tu lugar. Recuerda que solemos ascender «hasta nuestro mayor nivel de incompetencia». Es una gran habilidad detectar el puesto de trabajo en el que realmente eres feliz, pero es una habilidad mucho mayor no sacrificarlo por cantos de sirena.

4. En el fondo, más allá de palabras rimbombantes y anglicismos al uso, hay tres cosas importantes que podrías poner en práctica para comenzar a liderar.

  • Conoce bien lo que tienes que hacer, tus funciones, la empresa y el negocio en el que estás inmerso. Si no es así… ¡las personas que coordinas lo van a notar!
  • Si sabes la manera en la que quieres que se hagan las cosas, explícalas adecuadamente, pero sobre todo predica con el ejemplo. Así aprendiste de pequeño, así adquiriste tus hábitos, y así podrás transmitirlos con autenticidad
  • Si ya sabes lo que tienes que hacer, y lo transmites mediante el ejemplo, piensa que cada persona es diferente. Escucha a tus colaboradores (pero de verdad, no pensando en lo que vas a decir a continuación para convencerles)  y encuentra el punto de equilibrio entre sus capacidades y momento personal, y lo que la empresa necesita de ellos en el proyecto a día de hoy.

5. La sinceridad tiene mucho de subconsciente y habitualmente se percibe.  Seguramente tú puedes captar cuando alguien no está siendo del todo sincero en lo que te dice. Recuérdalo bien cuando seas tú el que tengas la tentación de «vender motos» a tus compañeros.

Conozco personas que han subido muy alto sin llevar a cabo estos puntos. Y sí, también quedarán en el recuerdo de muchas personas, pero no precisamente porque les aportara nada positivo. Ellos seguramente son felices en su vida, pues suponen que tienen la verdad absoluta. Hay veces que dudo si lo mejor es desearles un poco más de inteligencia que les dé la oportunidad de actuar de manera diferente, o que mantengan la ignorancia para que no sufran demasiado al «descubrirse»…aunque siempre acabo deseándoles lo primero. No por verlos sufrir, sino porque puedan saborear lo que se siente cuando de verdad consigues vincular a personas en una causa profesional sin que esté en medio el dinero o el poder, tan sólo la sensación de que es divertido, de que aprenderás, y de que podrás contribuir a algo superior que te hace ilusión.

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 fotografía de trasterovivo.blogspot.com