¿Eres una de esas personas que tuvo un mes para preparar un trabajo pero te dedicaste a procrastinar y lo dejaste para la noche antes?

¿Ha llegado el último mes de presentación del doctorado y has vivido un auténtico infierno para poder entregarlo a tiempo?

¿Sabías hace seis meses que tu mejor amiga se casaba y tres días antes recorrías la ciudad como loca buscando el mejor vestido?

¿Llegas a los exámenes o las fechas de entrega de proyectos en el trabajo con la tranquilidad de saber que, otra vez más, te va a tocar quedarte en vela con la ayuda de café, red bull o cola-cola?

Bueno, sin duda eres un procrastinador, o una procrastinadora, o más coloquialmente, dejas todas tus  obligaciones para última hora. La buena noticia es que no estás sólo y que, tal vez con un poco de ayuda, puedas resolverlo. Sigue leyendo.

 

procastinar

Porque nuestra mente prefiere la recompensa de corto plazo.

Es verdad que dejar las cosas para última hora es malo en el sentido de que te obliga a un sobre esfuerzo cuando ya el reloj está en tu contra, cuando requieres cambiar tus hábitos de sueño; cuando el estrés y la culpabilidad ya no dejan más que la diversión del corto plazo evite los compromisos de medio o largo plazo (bueno, realmente por dejarlo tanto, esos compromisos ya se hicieron de corto plazo también).

Como podrás ver en el video de Tim Urban que te comparto abajo, es un hecho que la mayoría de nosotros, frente a las responsabilidades quizá menos divertidas, quizá que nos exponen a algo de responsabilidad o a un momento importante en nuestro futuro, tendemos a encontrar cualquier situación de corto plazo que nos aporte una satisfacción inmediata. Es ese «mono juguetón» que tenemos en nuestra cabeza y que toma el control diciendo, «¡eh, vamos a divertirnos.. eso tan importante y aburrido puede esperar!».

 

 

Si al final lo haces a tiempo ¿cuál es el problema?

Por supuesto que lo ideal es que consigas ir introduciendo las responsabilidades poco a poco en tu agenda, que consigas tener la inteligencia emocional para darte cuenta de que muchas veces ese mensaje de «juguemos» no es tan sólo por una necesidad de jugar, sino sobre todo una trampa para no enfrentarte a situaciones necesarias pero que en cierta manera nos exponen o nos llevan a esforzarnos.

Es sin duda un problema llegar con la ansiedad por las nubes, con el riesgo de no terminarlo y, sobre todo, con ese pensamiento de que al final lo que vas a hacer es de mucha peor calidad de lo que tu puedes hacer, con lo que por evitar ponerte a trabajar antes por la responsabilidad y miedo hacia algo que te exponía, terminas exponiéndote mucho más al no hacerlo con la preparación suficiente. Por tanto, aunque sueles llegar a la meta, a la entrega en la fecha adecuada, el problema es que te sentirás agotado, diciéndote que es la última vez, y con la amargura muchas veces de que lo que has conseguido es de una calidad muy inferior a lo que puedes conseguir.

 

superman procrastinar

El verdadero problema de Procrastinar. Lo que ni siquiera empiezas.

Hay un problema mucho mayor que dejar las cosas para mañana, dejarlas para nunca jamás. Comenzar a estudiar inglés porque te hace tanta ilusión. Ponerte definitivamente a entrenar para sentirte fuerte y sano. Viajar a aquella ciudad que siempre deseaste… éste es a veces el verdadero drama, que jamás tomas las riendas de tu vida y lo llevas a cabo.

Ante esta situación, hay dos cosas fundamentales que puedes hacer:

1. Toma consciencia e imagina lo que quieres.

Imagina con toda la claridad y detalles que puedas aquello que quieres conseguir, busca fotos, dibújalo y coloréalo. Hazle ver a tu cerebro que es algo atractivo y que merece la pena no sólo por le resultado, sino también por el proceso.

2. Ponle fecha límite.

Posiblemente este es uno de los grandes obstáculos. Decíamos antes que dejar las cosas para mañana es algo que tiene inconvenientes, pero al final la presión de la fecha límite te lleva a realizarlo. Pero, ¿y procrastinar de manera indefinida?… eso ocurre muy a menudo cuando los proyectos no tienen fechas, cuando no ocupan lugar en tu agenda ni en tu vida.

 

Aquí tienes una imagen reveladora, son las semanas de vida de las que dispone una persona que llega a los 90 años. (y a los 90 no llegamos aún todos, ¡aunque espero que tu seas uno de ellos!).

calendario de semanas para no procrastinar

 

Ahora, puedes marcar o tachar todas las semanas que ya llevas vividas… eso te dará mayor perspectiva del tiempo vivido, mayor perspectiva de como fluye y se va yendo. Después de eso, puedes preguntarte:

¿Cuántas semanas me va a llevar conseguir ese objetivo? ¿Cuando voy a empezar? Por ejemplo,de los objetivos que vimos antes…

¿Cuándo querría haber aprendido inglés?

¿Con qué edad me gustaría haber visitado esa ciudad?

¿En las semanas de este año, que cosas quiero que se den?

Con ese compromiso y con la fecha límite de realización tendrás mucho avanzado hacia llevarlo a cabo. La diferencia entre tener un sueño o una idea que te ronda la cabeza y haberlo convertido en un proyecto que forma parte de tu agenda, de tu día a día.

 

Ahora, como te dije más arriba, te ofrezco la primera cosa que no debes dejar para mañana,  este fantástico video (tienes subtítulos si el inglés todavía no es tu fuerte).

Disfrútalo,  y a por aquello que deseas conseguir.

 

 

 

 

Luis Gil – Inspira y Avanza.

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