Hoy ha aparecido en prensa la noticia de que Un australiano se gradua a los 97 años de edad. He querido dejarla en esta entrada del blog para que cuando alguien me diga que es tarde para hacer algo nuevo, pueda encontrarla fácilmente para que la lea.
A muchas personas les parece imposible afrontar un cambio en su vida, sobre todo aquellos cambios que no son para salir de una mala situación, sino simplemente para mejorar una situación mediocre. Es cierto que para mantener una vida mediocre no es necesario hacer muchas pruebas, tan sólo basta con seguir haciendo lo mismo para que la mediocridad vaya incluso creciendo paso a paso.
Algunas de esas personas me dicen (y se dicen a ellas mismas): «Ya estoy bien así. Sí, sé que estaría más feliz si consiguiera esto o aquello, pero así no está mal del todo y quizá es lo que me corresponde en la vida». Totalmente cierto. Si crees que eso es todo lo que la vida te puede ofrecer, aunque tú mismo sepas ver que te hace vivir una vida sin pasión ni alicientes, tendrás razón.
Otra opción sería poner en cuarentena esa creencia. Podrías darte un margen de unos días, cuarenta días, para poner en marcha un cambio en tu vida que hayas deseado, para dar los primeros pasos de ese plan que tienes en tu mente pero que nunca quisiste abordar. Durante ese tiempo te vas a engañar. Vas a mentirte a ti mismo diciéndote cada día que aún no tienes lo que la vida te ha reservado, que debes andar ese trayecto que has trazado para obtener realmente aquello que te espera en esta vida, algo mucho mejor.
Miéntete cada día de esos cuarenta. Haz como si fueras esa persona que consigue cosas realmente buenas y aprovecha al máximo ese tiempo para trabajar en esa dirección.
Recuerda que el día cuarenta y uno ya no tienes que mentirte. No será necesario.
Cuéntame luego los resultados. 

Fotografía de factorhumanocoaching.blogspot.com