¿Te has hecho alguna vez esta pregunta sobre alguna persona que hayas visto? Ese que ves por la calle, o mejor aún, esa persona cercana, que conoces bien, que sabes que no tiene mucho más dinero que tú, ni más estabilidad que tú, y que a lo mejor hasta tendrías que aceptar que últimamente ha pasado hasta por más dificultades de las que a ti se te han presentado. Quizá hace poco lo echaron del trabajo, o perdió a un ser querido, y pasó un breve instante de dolor, pero ahora retorna a ser feliz. ¿Y tú? ¿Tú por qué no?
Quizá pienses que es un iluso apartado de la realidad, pero eso estaría alejando la pregunta principal, ¿por qué tú no? Porque tú sabes que no sólo los ilusos son felices. Ah, quizá ahora piensas que los que no son ilusos simplemente tienen más que tú de aquello que no te hace ser feliz. Es posible. ¿Cuánto necesitarías de eso para ser feliz? Si lo puedes cuantificar, acabas de darle toda la responsabilidad de tu felicidad. Ahora tal vez, solo por un momento para no sentirte demasiado mal, podrías preguntarte ¿Qué he hecho últimamente para conseguir eso que me hará feliz? Puede que pienses que todo lo humanamente posible, y podrás saber de inmediato que eso no es así porque hay humanos que ya lo tienen… así que hay caminos que no has tomado para llegar ahí. Incluso puedes pensar que no hiciste lo suficiente, entonces ya puedes quitar el cartel de la responsabilidad de tu felicidad a esa cosa que tanto anhelas, y te lo puedes colgar tú mismo en el cuello.
En muchas ocasiones, la mejor manera de disfrutar algo precioso y de incalculable valor no es apretar más la vista para enfocar mejor desde tu perspectiva actual. En muchas ocasiones la mejor manera es cambiar de posición y disfrutarlo desde otro punto de vista, con otras expectativas y disfrutando de aspectos que desde la posición inicial quedaban ocultos. ¿Encuentras algo más precioso que tu propia vida?

Fotografía de enbuscadeantares.com