Hoy quería comentarte sobre como una persona supera los malos recuerdos. Es algo que me han preguntado las personas que están suscritas a nuestra comunidad, con la que tengo a veces momentos donde me pueden hacer consultas o dudas que contesto gratuitamente y quería compartir una breve reflexión que pueda ayudarte.

¿Qué es un mal recuerdo?

Pues básicamente, de manera simplificada, un mal recuerdo es una memoria de algo ocurrido que lleva asociada una emoción que no nos gusta, que nos conecta con una experiencia que, en su momento, juzgamos como mala para nosotros.

¿Por qué son importantes en mi felicidad?

Porque cuando un mal recuerdo viene recurrentemente causa en mi un estado emocional similar a cuando lo vivía, o incluso peor si además añado el malestar de sentir que aún no he podido superarlo. El subconsciente no distingue entre la realidad y la ficción de lo que hay en mi mente… y esto es importante. Hay algo pendiente de corregirse que todavía no tiene una «contrapartida» lo suficientemente importante para que me aporte en lugar de frenarme.

¿Es fácil superar los malos recuerdos?

Es simple, pero a veces no es sencillo. Hay varias formas de trabajarlo y tienen buenos resultados, sobre todo cuando se trabajan combinadas.

  • Trabajo a nivel consciente: Reflexión consciente y racional del recuerdo, lo que hoy en día supone, el efecto que tiene sobre mi vida….
  • Trabajo a nivel subconsciente: Para mi es el más efectivo. Por un lado podemos trabajar la «construcción de una vivencia alternativa». Por supuesto que no es lo que realmente ocurrió, pero de lo que ocurrió ¿qué queda? pues una memoria asociada a una emoción. Podemos construir una similar y dejar que la mente elija..y cuando la mente tiene la opción de elegir algo que le ayuda frente a algo que le frena, habitualmente elige lo que le ayuda.

 

También a nivel subconsciente podemos trabajar sobre el recuerdo, desde los recursos que la persona tiene en su momento posterior de madurez, o incluso haciendo el trabajo para que la persona gane nuevos recursos que pueda emplear. No es lo mismo mirar a una vivencia con la madurez de 18 años que con la de 48, pero curiosamente, o tal vez no tanto, si no trabajamos en estas líneas siempre seguimos mirando al recuerdo con la madurez de 18 años, que es la que lo vivió inicialmente, y esto no ayuda a salir de él.

 

¿Alguna duda adicional? Estamos aquí para ayudarte. Deja un comentario y hablamos sobre el tema.

Feliz día.

Luis Gil – Inspira y Avanza.

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