Em muchas situaciones vas a tener momentos de dudas. Y no serán las habituales: decidir qué alternativa tomar en algún cruce sin demasiada importancia, o frente a alguna coincidencia que surja. Me refiero a Dudas con mayúsculas, las que te harán plantearte si merece la pena seguir adelante, las que bloquean de verdad. En definitiva, serán las dudas que provoca el miedo psicológico, o también llamado miedo tóxico.

Este miedo no es aquel que aparece cuando estamos a punto de acercarnos a una ventana de un rascacielos, y nos aferramos a cualquier elemento firme para protegernos. Aquí el miedo nos está avisando de un peligro real, y nos ayuda a no cometer imprudencias que nos podrían causar un daño evidente.

El miedo psicológico es otra cosa totalmente distinta.  Es aquel miedo que se crea en nuestro interior, motivado por una posibilidad imaginaria o por un condicionamiento pasado; y no por una amenaza real. Los reyes dentro de este tipo de miedos son el “miedo al rechazo” y el “miedo al fracaso”. Son asistentes de lujo en los momentos donde peores decisiones tomamos y, por tanto, se merecen que los conozcas bien, para que entiendas lo que te ocurre en esas situaciones cuando entran en acción.

Estos dos miedos no han aparecido por casualidad en nosotros, han nacido y crecido al amparo de la crítica negativa que hemos recibido en nuestra vida. Sobre todo la que recibimos en nuestra infancia, antes de los cinco años de edad. Es en ese periodo donde se forja la mayor parte de nuestra personalidad. La crítica negativa busca dirigirnos y controlarnos, aunque quien la lance pueda no hacerlo con mala intención, sino con el sano propósito de educarnos lo mejor posible.

Debes vencer estos miedos siendo consciente de su existencia, de su procedencia, entendiendo que no son inamovibles, y trabajando tu autoestima. Debes quererte como persona. Asume tus posibles errores, que no deben ser más que puntos de reflexión, aprendizaje y mejora. Ese respeto del que hemos hablado anteriormente, y que es la herramienta fundamental para mantener a raya a estos dos mensajeros del ego. La valentía de ponerte a prueba, de empujar tus límites, de perseguir la realización personal como fin. Ese es el camino correcto que debes seguir para avanzar en armonía y felicidad.

Por todo ello, hay momentos donde es necesario tener fe, haciendo oídos sordos a estos miedos. Tienes que tener confianza en ti mismo y tu capacidad para elegir lo adecuado. Recuerda, siempre que tomes la opción que te dice tu corazón, acertarás. Esto no quiere decir que detrás de la puerta haya siempre un jardín fantástico, un sol brillante templando nuestra piel, pájaros cantando, y un riachuelo de agua cristalina. Puede que haya un viento huracanado, un cielo oscuro y un frío penetrante, pero no dudes que era lo que tu vida necesitaba para avanzar en la dirección adecuada. Recuerda que una decisión no es buena o mala hasta que el paso del tiempo te da la perspectiva necesaria para poder saberlo.

(Extracto del Libro «La espiral de la felicidad» – Luis M. Gil)

Luis Gil – Inspira y Avanza.

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